La travesía de un pasaporte inesperado

En ese momento dije: Pagaré un gestor, esa rocha no me la calaré yo

¡Fuerza, paciencia y esperanza! Era lo que precisamente no tenia al principio de esta travesía. Jamás pensé que esas palabras cambiarían mi vida.

Primero fue la cita en Marzo del año pasado (2018). La foto de mi niño, las huellas de mi esposo, el trámite abierto. Solo era de esperar 15 días y listo, pensaba yo, pero no fue así, era solo un sueño que poco a poco se convirtió en pesadilla.

Luego de 6 meses esperando ni siquiera habían aprobado las fulanas huellas dactiloscópicas y eso despertó la curiosidad de saber el porqué de la tardanza de un documento por el cual había pagado y que por ley era un derecho.

Empecé a investigar y solo obtuve una frase “esperar actualización de sistema”. Me metí en el grupo de facebook de “tramites y pasaportes” y vi que no solo era yo la del problema, encontré personas que tenía 1,2 y hasta 3 años esperando.

En ese momento dije: Pagaré un gestor, esa rocha no me la calaré yo, y así fue, pero luego de tanto chantaje tomé la decisión de emprender mi travesía. Mis preguntas eran ¿Quedarme en una plaza? ¿Dormir en el centro de Caracas? ¿Arriesgarme tanto por un pasaporte? Pues si, por los hijos lo que sea y decidí hacerlo.

En el mismo facebook contacte con un grupo de whatsapp y llame a la vocera principal, “Isa”. Luego conocí a Alexa y a Evelyn, esta última chica, conocida para muchos como una “heroína”, pues semanas atrás en una jornada logró que le resolvieran 1000 casos de pasaporte.

No puedo dejar de mencionar que días anteriores a esto, intente sacar varias veces un pasaporte provisional por atención al ciudadano pero entonces con una nueva dirección recién cambiada entendí que el que no llora de rabia o de alegría en esa sede, simplemente no es tan merecedor de dicho documento.

Los servidores públicos cumplen su función a toda cabalidad y el recuerdo de algún rostro en referencia a ellos quedó marcado en la memoria de algunos. Me llene de valor y nuevamente decidí quedarme con más de cuatrocientas personas de distintas partes del país. Los acentos característicos de una maracucha, una andina, una oriental y hasta una guara me llenaban de alegría. Todos estábamos ahí por una sola lucha.

La noche fue larga, unos celebraban por la navidad, otros se acomodaban en sus cartones con cobijas y almohadas, a pesar del frío tan abrumador la vocera nos recordaba las coordenadas: “la lista se pasa a las 12, luego se pasa a las 3am” y entre eventualidades de la vida nocturna y el flagelo de algunos amigos de la calle, nos mantuvimos unidos y protegidos, no era para menos, éramos “Los 480”.

Amanecimos ese sábado 15 de diciembre con espíritu de lucha, estuvimos tranquilos por unas horas hasta que decidimos llamar la atención con consignas: ¡Pasaporte Pasaporte¡ ¡Queremos jornada!, hasta el nombre del director del Saime salió a relucir. Sin respuesta alguna nos hicieron ir el siguiente lunes y ya con un numerito azul asignado estuvimos ahí tempranito. Yo era la 313.

La nueva esperanza, en la mayoría quebrantada por tantas caras que nos decían que seriamos atendidos, al final de ese lunes surgió otra lista, la de los menores de edad. Eran muchos que venían por el caso de sus niños y yo no fui la excepción. La respuesta final “después del 28 de diciembre avanzaran los tramites”.

Nos fuimos, algo se había hecho. Algunos trámites avanzaron, otros entregaron cedulas en días posteriores, en el grupo surgían dudas, desesperanza y entre tantas cosas decidimos de manera unánime volver el 14 de enero.

Nuestras consignas se volvieron a escuchar, éramos menos de 400 pero representábamos a los demás que por razones económicas, emocionales y de alguna voluntad no estaban ahí haciendo presencia. Ya nos conocían, ya habíamos hecho algo y la suerte surgió a nuestro favor.

Empezaron a cambiar las cosas, semanas siguientes habían cedulas firmadas, tramites avanzados, vengan el lunes, vengan el jueves, cartas leídas en correspondencia, llamadas imprevistas, gritos de alegría en la cola de retiro, abrazos llenos de lagrimas.

Finalmente el pasaporte de mi hijo fue impreso y enviado a oficina como le sucedió a muchos.

Desde ese momento puedo decir que la lucha y la valentía de cada uno valieron la pena. Aprendí que en la lucha y la constancia se pueden conseguir grades cosas. Ahora el grupo de los 480 somos una familia, un equipo en donde la fuerza, la paciencia y la esperanza renacieron para darnos una lección de vida.

Faltan muchos casos por resolver pero estamos dispuestos a ayudarnos mutuamente.

Soy la 313 y está fue mi historia.

Escrito por Diana Hernández @danabela14

Fotografía y diseño: Juan Pérez @juancarloskdna

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Descubriéndonos…

Desde que estoy en un relación, mi vida ha cambiado por completo. Y hablo de mi relación amorosa que comenzó cuando apenas tenía 15 años, quizás antes. Es un ser maravilloso lo que me he ganado en esta vida. Un hombre sin prejuicios, tan talentoso, constante y perseverante… él ha cambiado, yo también. Nuestra relación ha sido marcada por un vaivén de situaciones… Vernos, alejarnos, sacrificios, despedidas, reencuentros, momentos vividos y por vivir. Ahora todo eso ha cambiado, seguimos sintiendo el mismo cambio pero de una manera distinta, es decir; seguimos acostumbrandonos y descubriéndonos.  Ahora con un nuevo integrante, una personita que ha decidido cambiar aún más nuestras vidas. Que ha decidido cambiar nuestras despedidas, nuestros reencuentros, nuestro rumbo y futuro. Entonces me pregunto ¿cómo no acostumbrarnos a lo nuevo?… ¿Cómo no aceptar que en esta vida todo es tan cambiante?… ¿Cómo se puede hacer para que las pausas no sean tan largas en un relación tan constante?… Dios esta en cada paso y en casa decisión y si es de acostumbrarnos y desacostumbrarnos para finalmente descubrirnos, pues lo haremos… 

Miles de 14 en un destino…

El número 14 tiene un significado tan especial para mi… he vivido momentos llenos de amor ( mi primera cita), momentos de felicidad (nacimiento de mi hijo), momentos de tristeza (despedida de mi esposo). Momentos inolvidables que marcan un antes y un después de mi vida. Son momentos insólitos que me recuerdan que soy una guerrera. Esta vez me duele más mi último 14… El 14 de septiembre, cuando te despedí con lágrimas en los ojos amor mio… tu partida a un país ajeno a nuestras costumbres, a nuestra forma de ser, pero con una convicción, planteando el futuro de nuestro fruto, el futuro nuestro. Jamás me imaginé cuanto dolor, cuanta soledad…. Con la esperanza de que te veré en unos meses, pero que estos meses que estoy viviendo antes de ese momento, son cada día más difíciles. Pero aquí estoy luchando por que ese momento sea uno de esos momentos alegres y llenos de amor. ¿Será un 14 más? Ojalá que sí… Ojala que sea un 14 que marque mi vida y que no se desvanezca en el tiempo de mis recuerdos.

Mi presentación…

WhatsApp Image 2018-07-23 at 6.03.05 PMSoy Diana Hernández y me atreví a abrir este espacio para contar mi experiencia tanto en lo personal como en lo profesional, en este caso en el mundo de la locución, las redes sociales y la producción en las distintas áreas de la comunicación. En principio quiero contar mi reciente experiencia sobre la locución. Esta es un área que me ha causado curiosidad desde hace años y hoy he emprendido un viaje para adquirir las herramientas necesarias para trabajar con mi voz. Será un espacio para mostrar mis experiencias, mis trabajos, fotografías y textos que han marcado mi vida en lo profesional. Te invito a seguirme en el este mucho maravilloso de la comunicación.

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